La historia de Casademont es la de una ilusión. La de la inquietud de un joven con ganas de trabajar y de hacerse un hueco en unos tiempos en que eso no era precisamente fácil. Sus padres regentan el colmado de Bescanó (Girona), donde venden los productos de la matanza del cerdo que ellos mismos elaboran. Jaume les ayuda normalmente. Al fallecer su padre, fue él quien ayudó a su madre a continuar con la fabricación de los embutidos que vendía en su comercio.


Los Orígenes
Jaume Casademont reunió los conocimientos técnicos y empresariales necesarios para iniciar una experiencia empresarial que acabaría con un rotundo éxito. Hacia el año 1956, ya como maestro charcutero, abre con su mujer un pequeño obrador de 60 m2 donde elabora sus primeros embutidos, que vendía en una tienda que tenían en Girona. Aquel obrador primigenio empezó a trabajar para surtir a la tienda familiar de Bescanó y a la nueva de Girona. La calidad de los productos y el marketing incipiente ideado por Jaume Casademont (un producto para cada día de la semana), consiguieron tal nivel de éxito que muchos otros comerciantes empezaron a pedirles productos.Hacia el liderazgo del sector
Ya en los años 60 el obrador no da más de sí y se amplía el mismo construyendo poco a poco una fábrica de 2.000 m2 en el centro de Bescanó. No tenía ni 10 años la factoría cuando se queda pequeña fruto de la cada vez mayor demanda. Tanto es así que a finales de los 60, Jaume Casademont adquiere unos terrenos de 3.500 m2 a las afueras de Bonmatí a los cuales se traslada la producción de cocidos, mientras que los embutidos se continuaban elaborando en Bescanó.La visión de futuro de Jaume Casademont queda patente a principios de los 70. En plena crisis del petróleo, cuando lo más lógico era ser prudente, él decidió hacer la inversión más importante y más visionaria de la compañía. Durante años había ido comprando los solares anexos al que ya tenía en Bonmatí. Eso permitió construir una gran fábrica de 25.000 m2 que había de servir para lanzar la empresa definitivamente hacia el liderazgo de su sector. Así y todo, la situación política de cierre de fronteras todavía limitaba el mercado a España.
La expansión industrial de los años 70 viene seguida de la expansión comercial en los años 80-90. Es en este momento cuando Casademont da el salto más grande a nivel de mercado, coincidiendo con la famosa campaña de marketing “En casa, Casademont” y con el comienzo de las exportaciones más allá de los Pirineos.
El modelo de compañía
Con una sólida base asentada en los valores propios de la empresa familiar, y consolidados por su fundador, la cultura empresarial de Casademont está enfocada a un objetivo esencial: dar valor a la carne elaborando los mejores embutidos para el consumidor final. La apertura de los mercados exteriores y la clara apuesta de Casademont por vender sus productos no sólo en Europa, sino en el resto del mundo, hicieron necesaria la adaptación de la producción a los elementos singulares de cada mercado de destino.
La inversión fue muy fuerte y el proceso complicado. La apuesta salió bien, y a día de hoy Casademont exporta el 45% de su producción a 70 países de los 5 continentes.
Con el fallecimiento de Jaume Casademont en diciembre de 2005, la empresa abre una nueva etapa dirigida y promovida por su hija, Adriana Casademont. En un sector tan atomizado como el de la carne, con más de 4.000 industrias en España, era necesario dar un golpe de timón que permitiera afrontar los próximos años con la seguridad de una compañía puntera.







